Show Pueblo Narakán
El pasado 7 de agosto de 2026 fue una de esas noches mágicas, de esas que quedan guardadas en el corazón y en la memoria de todos los que tuvimos la suerte de vivirlas y la cita fue nada más y nada menos que en el increíble escenario de Pueblo Narakán, en pleno corazón de Punta del Este, Uruguay.
Si estuviste ahí, sabés exactamente de lo que estamos hablando. Y si no pudiste ir, ponete cómodo, subí el volumen de tu imaginación y acompañanos a revivir una jornada repleta de emoción, ritmo y muchísima fe en el poder de la música.
Un Sold Out inolvidable: La música venció a la tormenta
Para ser sinceros, el panorama del día anterior nos tuvo a todos con el corazón en la boca. El 6 de agosto se desató una fuerte tormenta sobre la costa uruguaya, con vientos intensos y lluvias que amenazaban con empañar los planes. Pero si algo nos enseña la música gospel es que la luz y la alegría siempre se abren paso frente a cualquier tempestad.
¡Y vaya si se abrieron paso! El viernes 7 de agosto amaneció con un espíritu totalmente renovado y el público respondió de una manera que nos dejó sin palabras: Las entradas se agotaron por completo, demostrando que las ganas de disfrutar, de cantar y de compartir buena energía estaban más vivas que nunca. Ver la sala colmada de gente ansiosa por escuchar al coro fue el primer gran regalo de la noche.
30 voces en escena dirigidas por Caterina y Lucas Finocchi
En esta ocasión tan especial, el escenario de Pueblo Narakán se llenó de vida y talento local. Contamos con la participación de cerca de 30 cantantes uruguayos de un nivel profesional y humano extraordinario, quienes prepararon cada arreglo y cada melodía con un amor y una entrega apasionantes.
Al frente de esta maravillosa aplanadora vocal estuvieron nuestros queridos directores, Caterina Finocchi y Lucas Finocchi. Con su guía, su carisma contagioso y su sensibilidad única, lograron conectar la potencia del coro con el alma de cada espectador presente en la sala. La complicidad entre la dirección, los coreutas y la audiencia creó una atmósfera íntima pero expansiva, donde cada armonía retumbaba con una fuerza impresionante.
Un repertorio lleno de energía, alma y un clásico que hizo vibrar al público
El show se extendió por aproximadamente una hora, pero el tiempo pareció volarse entre aplausos, zapateos, coros espontáneos y miradas de emoción. Fue un viaje musical vibrante donde repasamos grandes joyas del repertorio gospel contemporáneo y clásico.
La noche comenzó bien arriba y no bajó la intensidad en ningún momento. Entre los temas interpretados, sonaron potentes alabanzas y grooves contagiosos como:
Jesus Promised: Una apertura llena de potencia que marcó el tono de la velada.
Love Theory: Todo el groove y la modernidad de Kirk Franklin desplegados con una energía arrolladora.
Sunshine: Un verdadero rayo de luz y frescura que iluminó todo el espacio.
Healed: Un momento emotivo, profundo y reparador.
Say the Word: Una interpretación impecable llena de matices, soul y armonías impecables.
Sin embargo, uno de los momentos cumbres de la noche llegó cuando sonaron los acordes del inmortal "Oh Happy Day". Este clásico indiscutido del gospel rompió cualquier barrera entre el escenario y la audiencia. El público no solo escuchó, sino que se transformó en un integrante más del coro, cantando a viva voz, bailando y aplaudiendo. Fue un estallido de felicidad pura que reflejó exactamente la esencia de AfroSound: unir a las personas a través del canto.
Un agradecimiento de corazón: Gracias Pueblo Narakán y a toda la gente
No queremos cerrar esta crónica sin antes tomarnos un momento para agradecer profundamente a quienes hicieron posible este sueño hecho realidad.
En primer lugar, un agradecimiento gigantesco al equipo de Pueblo Narakán. Gracias por abrirnos las puertas de este hermoso e icónico espacio en Punta del Este, por el trato tan cálido, el profesionalismo impecable y por cuidar cada detalle técnico para que el coro sonara con la máxima excelencia.
Y por supuesto, el agradecimiento más especial es para USTEDES, nuestro público querido. A cada persona que compró su entrada, que desafió el clima del día anterior y que llenó el lugar con una energía tan hermosa y respetuosa: ¡GRACIAS! Sin su calor y su entusiasmo, nada de esto tendría sentido. Volvimos a nuestros hogares con el corazón explotado de alegría y con las ganas intactas de reencontrarnos.
¡Nos vemos en el próximo show para seguir cantando juntos!